A comienzos de la década de los sesenta del siglo XX, las miniaturas a la escala 1/43 habían demostrado ser un negocio rentable en todo el mundo, pero a nivel local muchos países aplicaban tasas sobre la importación de esta clase de juguetes, lo cual acabó por estimular el desarrollo de industrias nacionales. En 1962 comenzaron las actividades de la fábrica de juguetes Gamda, propiedad del grupo Industrial Habonin, que estaba situada en Kibbutz Kfar HaNassi, al norte de Israel, junto a los Altos del Golán y la frontera con Siria. Los responsables de Gamda, que en hebreo quiere decir “enano”, establecieron contactos con diversos productores londinenses de juguetes y adquirieron de estos los herrajes para fabricar en Israel sus primeras miniaturas. De esta forma, Gamda puso a la venta dos series, una dedicada al trasporte civil y otro al militar, todas ellas decoradas con motivos nacionales.