En 1935 la jefatura de Citroën recayó sobre la familia Michelín que, para reducir gastos, canceló la producción de los míticos Jouets Citroën. Aquellos juguetes eran fabricados desde 1922 por C.I.J. (Compagnie Industrielle du Jouet, denominada así desde 1927), empresa que firmó un contrato para realizar a partir de 1935 los nuevos Jouets Renault. También en 1935 un antiguo trabajador de la empresa C.I.J. llamado Jean Rabier se asoció con el capitalista Mr. Donnot para fundar la marca J.R.D., nombrándola con sus iniciales y estableciendo su fábrica en Montreiul. La compañía creó miniaturas automovilísticas en material plástico, chapa o zamak dentro y fuera del catálogo de Citroën. Tras el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, en torno a 1954, J.R.D. lanzó una formidable colección de miniaturas en zamak con las que compitió con Dinky Toys, Quiralu y C.I.J. alcanzando éxito y renombre. Sin embargo, en 1963 la compañía CEX, que había absorbido a la empresa J.R.D, fue a su vez adquirida por la multinacional norteamericana Johnson. Los nuevos dueños no mostraron interés en la fabricación de juguetes y liquidaron la compañía a pesar de ser rentable. Paradójicamente, los herrajes para fabricar ciertos modelos de la extinta J.R.D. fueron adquiridos por C.I.J. cerrándose así un círculo perfecto. Los nuevos dueños comercializaron sus versiones durante 1964 y 1965, año en que C.I.J. también cerró sus puertas, si bien siguió publicando sus catálogos hasta 1967 que es cuando se agotaron las existencias. Los modelos de C.I.J. creados por J.R.D. son hoy en día muy escasos y valiosos.